Hace tiempo ya… Un Silicon Valley en Quito

Hace tiempo ya.. que creé una empresa, la segunda en la lista y la primera camino a ser exitosa, la primera no funcionó y fue a parar a una carpeta de mi escritorio en donde dice oficialmente que mis acciones fueron vendidas, ese emprendimiento, me refiero al segundo, ha estado rodeado de muchas risas pero también de muchas lágrimas, de mucho tiempo luchando y corriendo detrás de un sueño de dos que desde hace tiempo ya… es solo de uno.

Hace tiempo ya.. soñé con ser empresaria y dar empleo a muchas personas y espero que con el paso del tiempo las personas que viven mi sueño sean muchas más porque soy de los que creen en los emprendimientos que no son de 1 o de 2 sino de cientos de familias luchando juntas y apropiándose del sueño de gente como yo que un día se despierta y se cree con la capacidad de dar 24,48,72,96 horas a la semana buscando los objetivos que se ha planteado, pensando en cómo pagar sueldos, generar negocios y cuando todo esto se ha cumplido tener el aliento suficiente para hacer realidad más sueños llamados empresas.

En el baúl que ha acompañado este sueño por casi 7 años, 8 si contamos todas las madrugadas que trabajamos doble turno, en la mañana, en nuestros trabajos “reales”, los que daban de comer, y las noches y madrugadas en la planeación de lo que hoy es Refundation Consulting Group, me encontré con un documento que acompañó este segundo emprendimiento 7 años atrás, cuando decidimos empezar y no sabíamos como hacerlo, fue entonces que arrancamos con mi locura, con apenas unos cuántos dólares en nuestras cuentas bancarias (y hablo de unos cuántos dólares a un número de 3 cifras), mi insistencia con mi socio para que deje su trabajo “real”, con mi entusiasmo y por supuesto con dos computadoras y un espacio rentado a la Corporación Machángarasoft de no más de 5m2 donde cabían 3 escritorios por un precio de 108,19USD. Hoy el espacio ya no son 5m2 son casi 90m2, a pesar de todo, el ánimo de esta empresaria es el mismo, lo único que han cambiado son las metas que a la fecha de hoy son mucho más ambiciosas que lo que eran en aquella época.

Mi empresa actualmente ya no es miembro de la Corporación que fue un pilar importante para empezar, sobre todo porque en Ecuador no se cree en los emprendimientos, eso de que el Estado o el Banco entregan dinero no es cierto y el dinero sale de los bolsillos de la familia y de la juventud y agallas suficientes para aguantar varios días sin comer o vivir como en nuestro caso de la comida chatarra de 1USD que vendían diagonal al edificio en el cual funcionaba en aquella época el parque tecnológico.

Hace tiempo ya… 6 años para ser exactos decidimos pensar en grande y dejar de ser un emprendimiento, ¿qué quería decir eso? que nos arriesgábamos a ir por cuenta propia, sin la ayuda de las economías de escala, creo que toda empresa tiene su ciclo de vida en los parques tecnológicos y debe estar dispuesta a dejar que nuevos emprendimientos surjan de la misma manera, no soy amiga de los parques que están dispuestos a alojar a los mismos para siempre sino más bien son hincha de aquellos que refrescan su imagen y piden consejos a los que ya se fueron para no cometer los mismos errores. Pero en fin, eso es tema de otro post, por ahora solo quiero compartir con ustedes el inicio de un sueño y que coincidencia que mi sueño empezó con el sueño de Hernando López de tener un Silicon Valley en Quito y que bonito haber podido compartir partidas de Counter Strike, gritos, malas noches, cervezas, deudas, y amigos en ese Silicon Valley Quiteño.

A continuación les dejo transcrito en su totalidad el texto del documento titulado “Hay un Silicon Valley en Quito” escrito por Hernando López quien en aquella época era Director de la Corporación:

En la Ciudad de Quito, a orillas del río Machángara, hay una bodega de 2500 m2, habilitada con servicios de Internet banda ancha, con cableado estructurado, con divisiones modulares que configuran 120 cubículos de 12m2, 10 cubículos de 20 m2 útiles para reuniones y un auditorio para 100 personas cómodamente sentadas. Hay también una cafetería en la que se puede almorzar bien y barato.

En esa bodega hay 120 empresas, o mejor 120 emprendimientos, cada uno con tres a cuatro personas. Todas trabajan de 8 a 14 horas diarias incluyendo sábados y domingos. La edad de estos emprendedores oscila entre los 18 y 40 años. La mayoría están por debajo de los 30 años. En total son alrededor de 450 personas, sin contar la gente de la cafetería y los servicios generales. No se sabe con certeza cuántas mujeres y cuántos hombres. Más o menos un 50% son ingenieros de sistemas o informáticos, el otro 50% lo constituyen ingenieros civiles, electrónicos, mecánicos, diseñadores gráficos, expertos en marketing, médicos, odontólogos, físicos, matemáticos, químicos, psicólogos, arquitectos. Hay por lo menos 8 filósofos, 10 sociólogos, 6 abogados, 8 comunicadores sociales y como 20 contadores. Hasta economistas y administradores y expertos en negocios internacionales forman algunas de las empresas de la bodega.

Muchos de ellos son aficionados a la música, odian los toros, los libros de autoayuda, aman a su abuela y dicen que la galvanoplastia es algo importante. Se pueden agrupar en cuatro grupos: los pilos que fueron abanderados del colegio, los pilos para volarse del colegio, jugar billar y no ser descubiertos, los pilos para organizar fiestas, paseos, piñatas, de esos que pidieron prestados libros a la biblioteca para dejarlos empeñados por una jaba de cerveza y los rebeldes inconformes y críticos de la civilización, buenos lectores de Dostoiewski, que no alcanzaron a conocer la Teoría de la Dependencia. Todos ahora tienen mucho en común, sin dejar los que fueron: son divertidos, trabajadores, conversadores, escuchan, cooperan y se baña todos los días.

Trabajan juntos, su emprendimiento común es la producción de software de alta calidad. En el último año entre todos facturaron un poco más de tres millones de dólares. Nada mal para este, el tercer año desde que empezó a funcionar la bodega. A estas alturas 45 de 120 emprendimientos ya son empresas como tal, es decir han cumplido con los 5 meses y 54 requisitos que se deben llenar para constituir una empresa en el Ecuador. Los otros emprendimientos van bien, bueno algunas mejor que otros. Ustedes saben, de 10 ideas buenas, sólo funciona una. Las cosas no son sencillas para todos, así que algunos muchachos se han ido: unos a Canadá y otros a trabajar en bancos, empresas y en el sector público. Unos van, pero muchos que llegan.

Qué sale de esta bodega? Software de todo tipo. Desde Software para medicina, odontología, seguros, aduanas, puertos, vivienda, hasta software educativo. Hay para todos los gustos: hay en desarrollo un software dirigido a mejorar la seguridad de la ciudad de Quito, hay otro que aplica la teoría de restricciones para las empresas que deben satisfacer a muchos clientes simultáneamente, cada uno con sus propios requerimientos. Otra empresa produce software de negocios a partir de modelos basados en agentes, así lo llaman los expertos en teoría de la complejidad y ni se diga del primer cartoon ecuatoriano, hecho con las más altas exigencias del mercado del entretenimiento; con decirles que el próximo año será puesto en una feria de los Estados Unidos. Así que pronto veremos por Cartoon Networks una caricatura con sabor a “ceviche de camarón”.

Uno paseo por esta bodega es emocionante. Es otro mundo. En la primera parte de esta gigantesca infraestructura uno encuentra los que se dedican a las ciencias de la vida, un poco más allá los que se dedican a los temas de transporte, por cierto la otra vez los oí discutir sobre el diseño de modelos de pánico. No entendí mucho, pero supongo que deben estar haciendo algo para sitios donde concurre mucha gente. Al final de la bodega me encontré con las empresas dedicadas al software educativo. Me entusiasmé encontrar con un equipo que trabaja software para niños especiales. Esto es una locura, y de las buenas. Uno se encuentra en el recorrido con: Scooby solutions, JLo technologies, Medisoft, Media Diagonal, Echoe Comunicaciones, Animatronic, Saurios etc. Todos son nombres exóticos. Gente, equipos, software, licencias, charlas, conferencias, van y vienen.

Cómo es posible que todo esto funcione? La clave está en el modelo organizacional. Sí, el modelo organizacional es tan importante como lo que se produce en esta bodega. Es toda una innovación:

  • 1. Hay una Fundación. La Bodega está conformada por un grupo de emprendedores gobernado por emprendedores. Mejor dicho, no hay representante del Presidente de la República, ni del prefecto, ni del Alcalde, ni de la cámara de industriales, ni de los bancos. Son 120 votos que eligen una junta directiva de 5 personas.

  • 2. Funcionan en base a principios y pocas reglas. No hay manuales organizacionales. Los únicos manuales son de software y de standares de calidad y protocolos.

  • 3. Funcionan con las nuevas reglas de la nueva economía: conocimiento, redes, gratuidad, coevolución, cooperación, prosumidor (consumidor como productor), anticipación, comunidades de usuarios.

  • 4. Funcionan como un organismo vivo: diseño, sinergia, emergencia, recurrencia, recursividad, autoorganización, aprendizaje, innovación, desequilibrio.

  • 5. Funcionan de manera descentralizada. No hay autoridad central. Hay un gobierno mínimo que sobre todo está dedicado a explorar el medio ambiente externo de la bodega para ser más certeros en lo que se produce, en los estándares y protocolos. Contribuye con el establecimiento de alianzas y acuerdos con los gigantes de la tecnología y con quien aparezca por delante. Por último explora mercados externos. Es un autogobierno que tiene como objetivo preservar la coherencia interna para crecer.

  • 6. La coherencia interna está asociada a unos principios organizacionales:

    • La bodega pertenece a todos por partes iguales. Nadie tiene preferencias. Los miembros tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones.

    • La bodega está abierta a todo tipo de participantes cualificados. El poder y los recursos están distribuidos a nivel máximo. La autoridad es equitativa y distributiva con todos los participantes.

    • Ningún interés influye en deliberaciones o decisiones de control, sobre todo en lo que respecta a la dirección.

    • Ningún participante está en una posición inferior bajo ningún nuevo concepto de organizaciones. Todo es voluntario hasta el máximo nivel.

    • Los participantes tienen sus derechos, pero tienen la suficiente libertad para marcharse en cualquier momento sin recibir ninguna sanción.

    • Hay pautas y protocolos de comunicación entre los miembros.

    • La persuasión, en contraste con la obligatoriedad son fundamentales. Los cambios que haya que hacer en el desarrollo de las actividades de la Fundación de la bodega son inducidos, no exigidos.

    • La Fundación es maleable, capaz de modificarse por sí misma en lo que respecta a su forma sin sacrificar sus esencia natural o sus principios básicos.

  • 7. Las empresas pagan a 7 dólares por m2 que ocupan.

  • 8. La Fundación promueve las empresas, pero no es accionista de de ninguna, tampoco participa de las ventas de las empresas.

Cómo fue posible todo esto? La historia es larga y amerita otro capítulo. Pero para resumirla, empezó cuando un grupo de personas, anónimos ahora, de sectores empresariales y académicos creyeron que la única manera de promover el desarrollo empresarial era olvidando el modelo mecánico newtoniano del mundo que tenemos en la cabeza, y que se asocia a ordenar, mandar, disponer y controlar para adoptar un paradigma más cercano a nuestra biología. Los negocios se parece más a nosotros que a la mecánica de un automóvil. No se planifica, se diseña; no se dirige, se induce. Es todo un desequilibrio conceptual que funciona. Esa es, parece, la manera de impulsar la innovación y la creatividad.

La experiencia de la bodega es una réplica de la experiencia de Parquesoft en Cali, Colombia. Valiosa sobre todo por el modelo organizacional. La idea de un parque tecnológico no es nueva, pero no funciona con las ideas viejas del modelo mecanicista de ver las cosas. No hubo talleres de motivación, ni de competitividad, ni de liderazgo. No hubo planes de negocios, no hubo TIR, ni VAN. Sólo producción de sentido.

Algunos de los impulsores de esta exitosa iniciativa fueron la Universidad Central, que cedió las primeras instalaciones de la Bodega, el Consejo Provincial de Pichincha, la Alcaldía de Quito, Microsoft, Oracle, IBM y otros empresarios del sector. Hubo que hacer todo un desalojo mental de ideas viejas para hacer posible el ingreso de ideas nuevas y refrescantes. No fue fácil darle una oportunidad a
la emergencia de un nuevo orden. Y eso los está llevando lejos: sé que está listo un programa MBA con énfasis en negocios tecnológicos.

Hoy, por la bodega, pasan empresarios, estudiantes, educadores, mamás, papás, abuelas. Algunas mamás vienen a verificar en qué pasos andan sus hijos, simplemente porque llegan de vez en cuando con los ojos enrojecidos. Muchas personas pasan por curiosidad y otras en plan de negocios. Sé que ha venido gente de Estados Unidos, de la Universidad de San José de California, de Malasia, de Costa Rica, de Chile, de Brasil, de Colombia, de España, hasta rusos vienen por acá. De alguna manera todos participan de este gigantesco hormiguero en la ciudad de Quito. Ambato, Cuenca, Guayaquil están por los mismos pasos. El primero de estos: pensar en una organización diferente.

No sé a dónde va a parar esta bodega. No sé sobre del futuro de sus economías externas, ni sobre cómo funcionarán sus mecanismos autoreforzadores de los que hablan los economistas de la tecnología, pero está dando qué hablar y qué vender. Por cierto, la bodega se llama MachángaraSoft.

Nota al pie. La fotografía fue tomada de la página de Facebook de Amo Ecuador


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