El arte de venderte lo que no necesitas

Estaba leyendo un post que empieza así:

“Have you ever been in one of those endless meetings, where smart people sit around a table, talk a lot, but don’t get to a real outcome?”

Y me acordé que en estos dos meses he tenido casi tres reuniones con un proveedor de aplicaciones que intenta a toda costa venderle a un cliente la idea de que debe invertir en hardware altamente costoso para que su proyecto no fracase. A tal punto hemos llegado con este proveedor y su “desesperación” por vender su “brillante idea” que le hace perder 2 y hasta 3 horas al cliente (y por ende a mí) llegando en la última reunión a decirle que él no se haría responsable si algo ocurre en el ambiente de producción en el caso de que el cliente no accede a comprar estos equipos que por cierto “él no los vende” pero tiene un “muy buen asociado de negocios que sí lo hace”. De paso se niega a hacer pruebas de estrés porque según él tiene el tiempo justo para salir a producción y las pruebas de estrés para certificar su aplicativo le parecen un juego. Esto último fueron palabras textuales del gerente de esta empresa.

Me he dado cuenta que esta cultua de “te vendo el equipo a toda costa” que tiene el proveedor que les comento se deriva de la cultura del fabricante de estos equipos que él recomienda, que lastimosamente es una cultura de estás conmigo o contra mí, que ha llegado a los límites de atentar con la ley Ecuatoriana del derecho al libre mercado.

Qué triste que la ética este por debajo de los intereses económicos de las personas y empresas no solo nacionales sino multinacionales, que al verse perdidas incluso recurren a “mañas” que prefiero no comentar y desarrollaré a través de otro post en mi blog.

En mi caso yo sería incapaz de “recomendar”, “obligar” a un cliente a comprar algo que no esté estrictamente apegado a lo que necesita.

Los que me conocen saben que sí tengo el alma de vendedora pero no suelo vender ideas basura porque eso va contra mi ética personal.


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